domingo, 17 de febrero de 2013

FAUSTO


Cuando el diablo tentó a Fausto para que hiciera un pacto con él, le prometió riquezas y poder pero, según una de las más tempranas anécdotas acerca de Fausto, el diablo no cumplió con su palabra. Al no quedarle ni un céntimo y hallándose en apuros económicos, Fausto hizo reproches al demonio. Sin embargo, éste le aseguró que, siendo ahora un mago, podía resolver su problema pecuniario. Al saberlo Fausto se dirigió a un prestamista judío de la ciudad y pidió prestada cierta cantidad de dinero. Cuando más adelante el prestamista quiso que le devolviera la suma, con el debido interés, Fausto le comunicó que no tenía el dinero. También le propuso que se cortaría la pierna y se la entregaría como fianza adicional, recuperando su extremidad al liquidar el préstamo. El prestamista aceptó la proposición. Parece ser que Fausto se cortó la pierna y se la entregó. Más tarde, el prestamista decidió que la pierna no le servía para nada y que Fausto jamás la podría utilizar de nuevo, de modo que la arrojó al río. Tres días después, Fausto emplazó al judío para que arreglaran sus cuentas. Cuando el hombre le confesó lo que había hecho, Fausto pidió la inmediata devolución de su pierna. El infortunado prestamista, temiendo complicaciones, dio más dinero a Fausto en vez de conseguirlo de él.

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